El "closet eterno" de las lesbianas

Aunque las nuevas generaciones vienen pisando fuerte rechazando los patrones impuestos por el machismo , salir del closet, para las mujeres de mediana edad sigue siendo terreno pantanoso y prefieren mantener su sexualidad oculta o expuesta solo para su círculo más cercano.

La española Sonia Soriano, doctora en psicología y autora del libro Cómo se vive la homosexualidad y el lesbianismo, advierte que la mujer lesbiana suele sufrir una doble discriminación: una por ser mujer y otra por ser lesbiana, “y por lo uno, o por lo otro, y por ambas cosas, se pone en cuestión su estilo de vida, sus ideas, sus conductas; en definitiva, todo lo que hace. Ciertamente, la sociedad percibe de forma diferente a un hombre homosexual que a una mujer; ese es el reflejo de las desigualdades sociales que han existido y que todavía existen entre hombres y mujeres. Porque en una sociedad machista de por sí es más difícil ser mujer, y despierta muchas más críticas y rechazo el simple hecho de que sea una mujer la que en el desempeño de un cargo público haga propuestas que ponen en cuestión los valores tradicionalmente arraigados en la sociedad cuando estos planteamientos tienen que ver con la sexualidad y la homosexualidad”.

Cuando en 2009 Johanna Sigurdardottir se convirtió en primera ministra de Islandia, hubo revuelo mundial, pues ella hizo historia: fue la primera persona abiertamente gay en llegar a ser jefe de Estado. Su país es considerado uno de los más liberales, pero eso no la libró de desplantes como cuando el líder del Partido de Centro Cristiano de las Islas Feroe, de Dinamarca, se negó a asistir a una cena con motivo de su visita oficial, debido a que la mandataria llevaría a su esposa, la escritora Jonina Leosdottir.


Los estudiosos del tema lo llaman la “invisibilidad lesbican”. Se trata de una de las consecuencias de que lo que ocurre entre las mujeres o en su mundo tiene menos importancia frente a lo que sucede en el de los hombres. “En consecuencia, el lesbianismo ha carecido del reconocimiento que ha tenido la homosexualidad masculina (…) y es menos estudiado" Está claro que las demostraciones de cariño se dan con mayor facilidad y abiertamente entre mujeres y podría pensarse entonces que la situación para ellas es simple. “Sin embargo, lo que sucede es que la realidad del sexo entre ellas es más negado; se tiende a pensar que sus muestras de afecto tienen más que ver con la amistad o el amor familiar que con una relación de pareja”.

 

Aunque es cierto que la vida es propia y tenemos el derecho de reservarnos de ella las partes que querramos, también es cierto que mantenernos "dentro del closet" no mejora la vida de nadie ni la hace más fácil. Mostrarnos no solo nos ayuda a ser más felices y más libres sino tambien a covertirnos en referentes de otras mujeres que necesiten del empuje y la fuerza para vivir a pleno su sexualidad. 


Debe movilizarnos la obligación de hacernos visibles, de normalizar nuestra forma de amar y de que se nos vea. Para ello necesitamos más gente que lo diga y que lo acepte sin miedo a los prejuicios. 
 

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