Los estereotipos no existen

Lea Delaria, Kirsten Stewart, Portia De Rossi, Queen Latifah

y Ruby Rose; todas mujeres lesbianas y cada una con sus propio estilo.

La camisa a cuadros, pelo corto, rapado… Todos estereotipos que las lesbianas no tenemos porqué cumplir.

Un estereotipo se va labrando su título a consecuencia de verlo una y otra vez. Al fin y al cabo es asociar sistemáticamente algo a alguien, como si eso fuese suficiente para tener toda la información. Tenemos que admitir que hemos llegado a la asociación fácil de las camisas de cuadros y demás porque era lo más visible de la sociedad lésbica. Erróneamente se ha pensado que esa chica que ha desafiado la heteronorma vistiendo de tal manera es lesbiana (probablemente lo sea y por ello ha desafiado la heteronorma, para visibilizar), pero esa que se viste con un vestido y se maquilla, no (aunque lo sea).

La feminidad y la masculinidad es un sinsentido. Se atribuyen ciertas prácticas a unos y otras tantas a otras en cuestión de lo que llevan entre las piernas, ni más ni menos. Por supuesto, al placer que le encuentra una mujer al estar con otra mujer, se le atribuye la masculinidad -cómo no- y con ella todos los complementos pertinentes de “hombres”: pelo corto, ropa holgada, botas…

En ello encontramos dos debates: Primero, que nada es exclusivo de hombres y exclusivo de mujeres (ni la ropa, ni los gestos, ni el estilo). Segundo, que el amor por una mujer no es, ni de lejos, sentimiento tan solo derivado de los roles masculinos.

Por todo esto, las mujeres lesbianas o bisexuales no tenemos una norma general para absolutamente nada, como tampoco lo tienen otros colectivos. La orientación sexual está totalmente desligada de cualquier matiz externo.

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